Las empresas de energía y el Cloud Computing

Las empresas de servicios públicos, como las compañías de agua, electricidad o gas, por ejemplo, están transformándose poco a poco y cada vez más utilizan las tecnologías Cloud para gran parte de su operativa habitual.

Estas compañías suelen ser de cierta entidad y presentan grandes «inercias» en el sentido de que son, ciertamente, empresas que miran con escepticismo a los grandes cambios tecnológicos. Sin embargo, el Cloud representa un conjunto de tecnologías y facilidades especiales del que cualquier empresa, del ámbito que sea, se va a poder beneficiar.

Según un reciente estudio mencionado en la revista Smart Energy International revela que la adopción de las tecnologías Cloud por parte de las utilities ha pasado del 45% hace tres años, a más del 70% en la actualidad. Tras una primera fase en la que estas empresas miraban hacia otro lado cuando se les hablaba del Cloud, ahora lo ven como algo esencial para su supervivencia y como un activo fundamental para satisfacer las expectativas de unos clientes que están en constante evolución, y poder convertir los datos en una oportunidad para modernizar y hacer evolucionar sus operaciones.

La mayoría de estas empresas han llegado a la Nube a partir de aplicaciones empresariales como los ERP, para la gestión de los recursos empresariales, o los HCM, de gestión del capital humano. Pero, en el caso de las empresas de energía eléctrica, la cuestión es más profunda porque implica a sus propios clientes finales. Veamos por qué.

Las razones de las empresas de energía para confiar en el Cloud Computing

El consumo de energía ya no es como lo era hace unos años. Las empresas no se limitan a cobrar dichos consumos de manera lineal porque, ahora, muchos clientes son a la vez consumidores y productores de electricidad gracias a las instalaciones de placas solares en sus casas, por ejemplo. Es más, con la aparición de estos sistemas de producción de energía solar a través de las placas, y de las baterías y los vehículos eléctricos, los clientes se están convirtiendo cada vez más en productores de energía que buscan minimizar su factura eléctrica gracias a este componente de productores. Estos clientes esperan obtener beneficios con mayores niveles de servicio al cliente y personalización de los que ahora disfrutan en otros sectores, como el comercio minorista y la banca.

Todo esto exige a las empresas de servicios públicos una reestructuración completa, desde sus estructuras de facturación hasta la puesta en marcha de nuevos servicios de valor añadido para satisfacer las demandas de esta nueva economía y mejorar, así, la satisfacción de sus clientes.

Muchas empresas de servicios públicos están respondiendo a estos cambios ampliando sus canales de comunicación, digitalizando los servicios básicos, creando más opciones de autoservicio y ofreciendo nuevos productos y servicios adaptados a las necesidades de los diferentes segmentos de clientes. Es aquí donde las tecnologías Cloud aportan mayor control y velocidad a la hora de adaptarse a las nuevas expectativas de los clientes.

Cada vez se manejan más datos

La segunda razón para interesarse por el Cloud Computing es que cada vez hay más datos relacionados con el consumo de energía gracias a los contadores inteligentes, por un lado, y al océano de datos procedentes de los dispositivos de Internet de las Cosas y otros sistemas como termostatos inteligentes, cargadores de coches eléctricos, baterías…

Estos datos son, a la vez, reto y oportunidad. Reto en el sentido de cómo procesar y manejar todos los datos, y oportunidad porque es viable personalizar la oferta para los clientes y para la innovación.

Estas empresas ven una oportunidad para gestionar esta enorme cantidad de datos de entrada sin realizar inversiones significativas en herramientas que puedan capturar, almacenar y analizar rápidamente los datos del borde de la red, de la cadena de suministro y de los clientes a través del Cloud Computing.

Las barreras de entrada han evolucionado

Seguramente, si hacemos una encuesta hace 5 años sobre las barreras de entrada que impiden la adopción del Cloud en las empresas de servicios públicos, las respuestas mayoritarias serían la seguridad y la privacidad. Hoy, la percepción del riesgo sigue siendo la misma, pero no su fuente. Si hace 5 años se pensaba que era el Cloud lo que no garantizaba la seguridad o la privacidad, hoy las razones han evolucionado. Las preocupaciones ya no se refieren a la vulnerabilidad de la tecnología de computación en nube en sí misma, sino más bien al creciente aluvión de amenazas de seguridad sobre los servicios ofertados.

Ya sea porque hablamos de dispositivos IoT, de redes de área extendida o de redes 5G, las utilities están operando en un ecosistema digital hiperconectado que puede ofrecer nuevas y variadas oportunidades para los delincuentes. Sin embargo, el balance entre las barreras de entrada y los beneficios de adoptar la Nube se inclina claramente a favor, y las empresas de servicios de esta índole reconocen que deben permanecer vigilantes (invirtiendo en seguridad), y que necesitarán ayuda tanto de los reguladores como de los proveedores.